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La nacionalización de YPF en Argentina y sus implicancias para el Perú

Tenía este post pendiente pero la falta de tiempo no me permitió sacarlo antes. Creo que mucho de la discusión sobre el tema ha estado enfocado en lo simbólico, con poco énfasis en lo que me parece central: las consecuencias de mediano y largo plazo de la ausencia de derechos de propiedad estables. Los neoliberales a ultranza han cuestionado la expropiación desde su crítica usual al rol del Estado en la economía.  La izquierda por su lado ha enfatizado cuestiones de autonomía, reivindicando la participación del Estado en los llamados “sectores estratégicos”. Viendo el tema desde Perú, las reacciones de neoliberales y zurdos han ido más o menos por la misma dirección. Así por ejemplo, desde el Gran Combo Club y desde una perspectiva de izquierdas,Jorge Rendón Vásquez describe el tema en los siguientes términos:
“Esta expropiación, que despierta la satisfacción de las mayorías sociales de América Latina, ha enfurecido a los incondicionales del neoliberalismo y de las privatizaciones, para quienes el capítulo siguiente será el horror de la evacuación de los capitales y otras fantasías. Se dirigían a los argentinos, a ver si se asustaban y, como un reflejo, a sus legisladores para inhibirlos de votar a favor de la expropiación; pero apuntaban también a los demás pueblos de América Latina para desalentarlos de hacer lo mismo, ahora que el término expropiación deja de ser la mala palabra, puesta en el índex por los neoliberales. Hasta nuestro “marqués”, como obediente vasallo de los señores que le dieron ese título, se tiró al ruedo, para combatir la expropiación argentina, dando curso a su manera profesional y remunerada de alzarse como un resorte cada vez que los centros del poder capitalista lo convocan para anatematizar las medidas económicas, sociales y políticas que los incomodan.”
Tengo la impresión que los liberales harían un mejor trabajo si se dedicaran a hacer pedagogía política utilizando el caso argentino como un ejemplo de lo que no debe de hacerse pero sin apelar al tremendismo al que alude Rendón. Este tipo de razonamientos son muy difíciles de sostener en un contexto global en donde la recesión, la débil regulación y las malas prácticas corporativas vienen siendo asociadas equivocadamente (con la participación tendenciosa de la izquierda) con el liberalismo. En este escenario, las acusaciones de la izquierda suenan creíbles y por ende cada vez más gente mira con simpatía la participación estatal en sectores como el petrolero.
Lo primero que habría que decirse es que, al estado actual del conocimiento económico, no existe evidencia empírica que indique que el Estado siempre es un mal gestor de recursos. Tenemos diversas teorías que proveen razones sólidas para desconfiar de este, pero es difícil obtener evidencia empírica concluyente al respecto. Al nivel internacional, existen ejemplos abundantes de empresas públicas eficientes (como Petrobras o Codelco) y también de otras en donde abunda la corrupción y la ineficiencia (como PDVSA). Entonces, no se trata de si la propiedad es privada o pública, sino más bien del entorno institucional que estas enfrentan. Si uno comienza a estudiar con algún detalle el caso de las empresas públicas que funcionan bien en la región, inmediatamente notara que existen mecanismos institucionales que garantizan que estas cuenten con una burocracia altamente calificada y con altos niveles de independencia del poder político de turno. Se trata entonces de la existencia de reglas de juego que crean incentivos que favorecen el desarrollo de una gestión eficiente, más allá del tipo de propiedad.
La pregunta entonces es si en Argentina (y de paso en el Perú) existen los requisitos institucionales para el desarrollo de una gestión eficiente en las empresas públicas. Parece que este no es el caso. De hecho, en el caso argentino ni siquiera las empresas privadas son totalmente independientes del poder político, como lo indica precisamente el hecho que Repsol se haya visto forzada por Néstor Kirchner a vender parte de sus acciones en favor de un empresario amigo del régimen. Como lo cuenta Xavier Sala-i-Martin:
“En 2007, y ya con Antoni Brufau al frente de la petrolera, el presidente Néstor Kirchner pidió a REPSOL que un grupo argentino entrara a formar parte de la compañía. Se trataba del grupo Petersen de la familia de Enrique Eskenazi. La familia Eskenazi era una familia de la alta burguesía de Santa Cruz, región que había sido presidida (oh! casualidad!) por Néstor Kirchner, antes de ser presidente de Argentina. De hecho, Enrique Eskenazi era amigo íntimo de don Néstor, tan íntimo que le había financiado las campañas electorales que le llevaron al poder. Es decir, el presidente Kirchner obligó en 2007 a REPSOL a aceptar un socio argentino que, casualmente, era un amigo íntimo de toda la vida y al que se le debían algunos favores políticos. Antoni Brufau aceptó porque sabía que siempre es bueno tener inversores locales con conexiones políticas. Es bueno que los insiders te señales la existencia de luces ámbar antes de que se vuelvan rojas. Por esto aceptó que la familia Eskenazi tenga primero el 15% y luego el 25% de la compañía.
Pero había un pequeño problema: los Eskenazi eran los ricos del pueblo en Santa Cruz, pero una cosa es que tus niños se paseen por el pueblo en lujosos horteras Ferraris rojos o que chuleen por las discotecas de moda de la zona y otra cosa muy distinta es comprar el 25% de una compañía que vale decenas de miles de millones de dólares. Los Eskenazi no eran tan ricos!
¿Cómo consigue la familia amiga de Kirchner comprar el 25% de REPSOL-YPF? Pues obligando a YPF a PRESTARLE EL DINERO! Repito, Néstor Kirchner obliga a REPSOL a prestar el dinero a una familia amiga para que ésta compre el 25% de REPSOL. ¿Y cómo va a pagar esa familia semejante millonaria cantidad? Pues con los dividendos de la propia REPSOL. Es decir, REPSOL, el gobierno de Kirchner y el grupo Petersen de la familia Eskenazi firman un contrato (depositado en la Security Exchange Comission de New York) que obliga a REPSOL a dar el 25% de su capital a la familia Eskenazi y ésta se compromete a pagar de vuelta con los dividendos de REPSOL. Para garantizar que REPSOL pueda cobrar ese “crédito” (o quizá deberíamos calificarlo de extorsión), se obliga a REPSOL distribuir en forma de dividendos el 90% de sus beneficios.”
Cualquiera que conozca Argentina sabe de lo poco institucionalizado que es el país. Si los Kirchner lograron que una multinacional hiciera esto, ¿Cómo será cuando la empresa esté totalmente bajo el control estatal? ¿Sera capaz la empresa de invertir para expandir la producción, el argumento utilizado por el régimen para justificar la expropiación, en este entorno institucional? Cristina Kirchner ha dicho que la empresa se manejará con criterios de eficiencia, pero es muy difícil creer que esto será posible en el escenario descrito. Como ya pasó con las pensiones y Aerolíneas Argentina, lo más probable es que las necesidades de financiamiento de corto plazo del régimen terminen creando problemas que terminaran reventando en el largo plazo.
Muchos confunden la crítica a la expropiación como una defensa a REPSOL o a los españoles. Seguro habrá interesados en defender los intereses de la empresa, lo cual por cierto es legítimo.  Creo sin embargo que lo central es la defensa de un conjunto de principios esenciales que tienen soporte científico. Concretamente, existe un conjunto amplio de evidencia que sostiene la importancia radical que tiene la protección de los derechos de propiedad para el desarrollo de las naciones. El libro reciente de Daron Acemoglu y James Robinson, “Why Nations Fail”, tiene una cantidad importante de ejemplos que van en la dirección señalada. Aquellos países que garantizan el respeto a los derechos de propiedad muestran, en promedio, un crecimiento sostenible de la riqueza. Viéndolo en perspectiva, es precisamente la ausencia de instituciones que garanticen la protección de los derechos de propiedad lo que explica, por lo menos en parte, la debacle argentina de las últimas décadas.
Además de esta razón empírica, existe una cuestión de principio vinculada con el respeto de la ley. Creo que lo fundamental no es la discusión sobre si el Estado debe intervenir o no en los sectores estratégicos, debate que han privilegiado los defensores y críticos de la medida, sino más bien si es que vamos a admitir violaciones a los derechos fundamentales de las personas, entre estos, el derecho a la propiedad. Porque, hay que admitirlo, esto es simplemente un robo. Es como si alguien entrara a tu casa, se apropia de ella y luego decide pagarte lo que se le antoja. Y en esto la izquierda tendría que ser más principista en reconocer que se trata de un robo (lo cual difícilmente hará pues significaría admitir que su compromiso con los derechos humanos es estratégico). Claro, en sociedades en donde el respeto a los derechos individuales ha sido históricamente débil, no es de extrañar que muchos celebren una medida como esta, en particular por tratarse de una multinacional. Pero desde un punto de vista de principios, es lo mismo que el gobierno le quite la casa a una familia pobre que le expropie a una empresa sus acciones.
¿Qué lecciones podemos extraer para el caso peruano? Sin duda, la izquierda local ha querido jalar agua para su molino en su agenda de lograr una participación más activa del Estado en los sectores estratégicos. Tengo la impresión que debería replantearse el debate en relación a si tenemos los mecanismos institucionales que nos garanticen  empresas publicas eficientes y mi respuesta en ese caso es que estamos muy lejos aún de ese escenario. Ya vimos como PetroPeru funcionaba como caja chica del Toledismo. Tal vez si existiera un esfuerzo más serio de los defensores del estatismo por proponer la inclusión de mecanismos que promuevan la eficiencia en una eventual mayor participación del Estado en la economía la discusión sobre el tema sería más rica. Creo que la izquierda necesita ser más convincente: no basta mirar a los vecinos y decir “mira, ¿cómo ellos si tienen empresas públicas que funcionan bien?” sino fundamentar sobre qué es lo que ha cambiado en el país para que empresas públicas que en el pasado funcionaron muy mal ahora si operen con eficiencia. Y es que, si Brasil y Chile tienen buenas empresas públicas es porque también tienen burocracias e instituciones más sólidas. Porque, supongo que al final del día de lo que se trata es pensar respecto a qué condiciones debemos garantizar para que PetroPeru se parezca más a PetroBras y menos a PDVSA (o, con seguridad en unos años, YPF).  

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Los efectos de la mita colonial sobre el desarrollo de largo plazo (I)

Hace un tiempo, leí el paper de Melissa Dell, “The persistent effects of Peru’s mining Mita”. Sin duda, un trabajo muy interesante que, curiosamente, ha pasado desapercibido en la academia peruana. En este post voy a hacer algunos comentarios al paper y a sugerir algunas críticas que me parece afectan la estrategia de identificación de la autora.

La idea básica del paper es evaluar los efectos de largo plazo de la mita colonial. Como es sabido, la mita fue un esquema de trabajo forzado establecido en el siglo XVI por el virrey Toledo con el objetivo de proveer un séptimo de la población masculina de 16 provincias del sur del Perú a las minas de Potosí y Huancavelica. La autora aprovecha la discontinuidad inducida por la regla de asignación de la Mita para estimar el efecto causal de la misma sobre una serie de variables de resultado como el consumo para luego evaluar los posibles canales que explican los resultados encontrados.

La estrategia de identificación econométrica se basa en la siguiente idea: la regla establecida por el Virrey Toledo especificaba que un séptimo de la población masculina de las 16 provincias seleccionadas (o, “tratadas” para usar los términos de la literatura) debería ser enviada a las minas de Potosi y Huancavelica. Este tipo de regla sugiere que es posible utilizar a las provincias vecinas a las 16 provincias tratadas como el contrafactual; esto es, para describir como hubiese sido la performance de las provincias tratadas en caso no hubieran sido tratadas, puesto que las características socio-demográficas de la población ubicada en las zonas cercanas a los límites fronterizos entre las provincias tratadas y las vecinas no deben ser muy distintas. Así por ejemplo, la población de la provincia tratada A que vive cerca al borde de la frontera con la provincia no tratada B debe tener características similares a la población de la provincia no tratada B que vive cerca a la frontera de la provincia tratada A. Por esa razón, es posible utilizar a la población que vive cerca a los límites fronterizos de la provincia no tratada B como contrafactual de la población de la provincia tratada A que vive también cerca a la frontera. Esto es lo que precisamente hace Dell utilizando herramientas de sistemas de información geográfica (GIS) en un marco de una regresión discontinua.

En primer lugar, la autora descarta la existencia de diferencias entre las provincias tratadas y los controles antes del tratamiento usando los datos recolectados por el Virrey Toledo en 1573. Luego, establece que en las zonas que fueron afectadas por la Mita el nivel de consumo equivalente a nivel de los hogares es un 32% más bajo que el nivel de consumo observado en los distritos del grupo de control en el 2001. Luego de establecer este hecho, estudia los potenciales mecanismos causales que explicarían estos resultados, utilizando para ello información recolectada de fuentes coloniales y de la república. Entre los principales mecanismos estudiados, la autora sugiere que en las zonas en donde se estableció la mita el gobierno colonial restringió la formación de haciendas, promoviéndose por el contrario un sistema de tenencia comunal de la tierra, en gran medida para evitar la competencia por mano de obra entre la mita y los hacendados. La autora sugiere como hipótesis que la ausencia de haciendas en las zonas afectadas por la mita restringió severamente la provisión de bienes públicos. La idea es que, allí en donde había hacendados, estos eran capaces de influir políticamente por la provisión de bienes públicos como caminos y seguridad para sus derechos de propiedad. En el largo plazo, la autora encuentra que en los distritos afectados por la mita están menos integrados a las redes de caminos, cuentan con menores niveles de educación y los habitantes de las zonas afectadas tienen más probabilidades de ser agricultores de subsistencia.

El paper es un muy buen ejemplo de esa mezcla interesante entre trabajo econométrico e histórico que caracteriza a una parte de la nueva literatura sobre economía política. Altamente recomendable para los estudiantes interesados en estos temas desde una perspectiva empírica, sobre todo por el cuidado econométrico y el proceso de recolección de información de fuentes del siglo XVI y XIX. Sin embargo, existe evidencia histórica en contra de algunos de los supuestos claves de la estrategia de identificación que obligan a ser cuidadosos con la lectura de los resultados. En particular, un supuesto clave de la autora es que no existe selección entre los límites de los distritos tratados y los de control. Esto es, si luego de la instauración de la mita se observase que un grupo de habitantes de las zonas afectadas deciden moverse a zonas no afectadas, entonces tendríamos razón para pensar que aquellos que deciden moverse tienen características no observables que los hacen distintos a los que no, generando problemas con la interpretación de los resultados y poniendo dudas sobre la validez de la condición de ortogonalidad entre el tratamiento y los resultados potenciales que es requerida para la validez de la estrategia de identificación de efectos causales basada en regresiones discontinuas. Dell argumenta que, si bien existe cierta evidencia histórica en contra de este supuesto, los costos asociados a abandonar las zonas afectadas por la mita eran muy altos (dejar la tierra, la familia y la comunidad; ser perseguido y sometido a severos castigos en caso ser encontrado, pago de impuestos adicionales en los distritos no afectados por la mita, etc), lo cual habría limitado el uso de este mecanismo de escape de la mita. Tengo la impresión de que Dell subestima la importancia de este mecanismo. Veamos que dice la evidencia histórica al respecto.

Cerca de un siglo después de la instauración de la mita, el número de indios disponibles para ser enviados a las minas de Potosí y Huancavelica había declinado sustancialmente. Entre los administradores de la Colonia existía un debate respecto a las razones de esta caída: por un lado, estaban quienes estaban en contra de la mita, los cuales argumentaban que esta había causado una alta tasa de mortalidad en las zonas afectadas y abogaban por su disolución. En el otro lado, estaban quienes sugerían que en realidad la despoblación observada en la zona era producto de una migración masiva de los indios, los cuales habían escapado a las zonas no afectadas por la mita y vivían en ellas en condición de forasteros. Los intereses económicos detrás eran claros: ante la escasez de mano de obra, los hacendados de zonas aledañas se oponían a la mita en tanto esta les restaba fuerza laboral para las labores productivas en sus haciendas mientras que los intereses mineros querían ampliar la zona de afectación de la mita con el objetivo de recuperar los niveles de producción, lo cuales habían venido cayendo paulatinamente ante la escasez de mano de obra india.

Ante esta situación, la Corona reacciona enviando un nuevo virrey, el Duque de la Palata, con el encargo especifico de hacer que las minas de Potosi y Huancevelica recuperen los niveles de producción de antaño y con ello aumentar las rentas del Rey Carlos II. A fin de resolver la disputa respecto a la mita, el Duque de la Palata encarga la implementación de un nuevo censo, conocido ahora como la Numeración General de 1683-1684. La idea era obtener nueva información que permita re-diseñar la mita. El censo tuvo muchos problemas de implementación (descritos en detalle en un artículo de Jeffrey Cole en el Latin American Research Review de 1984 titulado Viceregal Persistence Versus Indian Mobility: The Impact of the Duque de la Palata’s Reform Program on Alto Peru, 1681-1692), pero tuvo un efecto importante al hacer notar a los indios que habían escapado de la mita y a aquellos que vivían en las provincias exentas de esta, que uno de los propósitos del nuevo censo era evaluar la extensión de la mita a las zonas previamente no afectadas y a eliminar el requerimiento de que solo los indios anexados a las provincias afectadas y no los forasteros fueran sujetos a contribuir a la misma. De acuerdo con autores como Cole, ello origino un proceso de migración masiva, ya no solo fuera de las provincias afectadas sino también de aquellas que en el marco del paper de Dell funcionan como grupo de control. Así, la estrategia de identificación de la autora se ve seriamente afectada por este hecho historico.

(CONTINUA)

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¿Es posible establecer una relación causal entre el Consenso de Washington y la performance económica post-reformas?

Un lugar común que uno suele encontrar en las criticas a las políticas del Consenso de Washington tiene que ver con la idea que con el modelo estatista basado en la industrialización por sustitución de importaciones (ISI) hubo mayor crecimiento económico y más equidad. A partir de una simple comparación entre las tasas de crecimiento y alguna medida de desigualdad del periodo estatista y el periodo liberal, se concluye apresuradamente que el modelo de las ISI fue más efectivo que el vigente. De esta manera, se pretende evaluar la performance de la estrategia liberal seguida por las países de la región en las ultimas dos décadas.

Declaro de partida que tengo mis reparos con las políticas del Consenso de Washington, pero quiero aprovechar la ocasión para hacer notar lo defectuoso que resulta el tipo de razonamiento como el presentado líneas arriba. La comparación, tal y como es realizada, es una forma muy grosera de evaluar la performance de una estrategia de desarrollo. Lo ideal, en términos teóricos, consiste no en hacer la comparación entre las dos estrategias mencionadas, si no más bien preguntarnos cual hubiera sido la performance de la región en ausencia de las reformas de mercado (lo que se conoce en la literatura como escenario contrafactual) y compararlo con la situación con reformas. Esto es un poco difícil de entender de esta manera, así pasaré a explicar de mejor forma los fundamentos teóricos de esta forma de razonar. Dado que he estado discutiendo sobre socialismo, voy a aprovechar para ilustrar mi punto a partir de la experiencia de un país con instituciones socialistas como Corea del Norte.

La idea básica es mas o menos la siguiente. Cuando uno esta interesado en evaluar la efectividad de un nuevo tratamiento para una enfermedad, uno procede por medio de un diseño experimental en donde se selecciona –dentro de una población homogénea en todos los sentidos- a un grupo al que se le aplica el tratamiento y otro grupo, denominado de control, al cual no se le administra el mismo (usualmente solo se le aplica lo que se conoce como un placebo). Para evaluar la efectividad del tratamiento, solo se evalúa el resultado promedio entre los dos grupos y si este es positivo se puede establecer que el tratamiento es efectivo.

Esta descripción básica es la que subyace en la moderna teoría estadística para la identificación de efectos causales, cuyo principal exponente es el estadístico de la Universidad de Harvard, Donald Rubin. La idea del enfoque de Rubin (conocido como el enfoque de resultados potenciales o potential outcomes en ingles) es que la identificación de un efecto causal depende de la posibilidad de construir un escenario contrafactual, es decir, poder establecer que hubiera pasado con la unidad tratada si es que esta no hubiera sido tratada, por ejemplo, que hubiera pasado con el crecimiento económico de Cuba (o sea, el outcome de interés) si es que esta no hubiese experimentado la introducción de instituciones socialistas (es decir, el tratamiento). El efecto causal seria simplemente la diferencia de la situación con tratamiento (cuba revolucionaria) versus la situación sin tratamiento (cuba si es que no hubiesen aparecido Fidel y compañía). Dado lo demás constante, la diferencia en términos del outcome de interés seria atribuido exclusivamente al tratamiento puesto que, al concentrarnos en una misma unidad y por tanto con todos los demás factores no observables controlados, no existe algún otro factor que pueda explicar la diferencia en el outcome. Lamentablemente, no es posible observar en la realidad a la misma unidad siendo sometida tanto al tratamiento como a la ausencia del tratamiento, que es lo que se conoce en la literatura como el “problema central de la inferencia causal”. De ahí que toda la literatura estadística en este tópico se concentre en desarrollar estrategias empíricas para la construcción de escenarios contrafactuales en entornos no experimentales, como el que claramente nos encontramos en las ciencias sociales.

En ausencia de entornos experimentales, es difícil poder atribuir un outcome de interés a una causa determinada. Para seguir con mi ejemplo cubano, es muy difícil saber si es que los logros en materia de salud y educación de Cuba no hubiesen sido mejores en un escenario contrafactual en donde no hubiese ocurrido la revolución cubana y por el contrario se hubiese optado por una democracia. Como deben saber, existe abundante evidencia empírica que sostiene que los logros en materia de salud y educación esta asociados a la profundidad de los regimenes democráticos, y el mismo Amartya Sen ha sugerido que allá en donde habían democracias como la India se previnieron las hambrunas, mientras que no ocurría en la China comunista y dictatorial en donde las hambrunas fueron feroces aun cuando no había escasez de alimentos. Tal vez los logros de los que se agarran los socialistas para defender a Cuba fuesen mejores si es que no hubiese triunfado la revolución cubana. Lamentablemente, desde el punto de vista empírico, nunca lo sabremos.

Sin embargo, existe una rama dentro de la literatura que ha tratado de aprovechar cambios institucionales de naturaleza exógena para la identificación de efectos causales. Y es en esa línea en la que se respalda el ejemplo de Corea. A estos cambios exógenos se les conoce en la literatura como experimentos “naturales”, aunque tal vez el uso del adjetivo “natural” pueda llevar a la confusión. La idea de esta literatura es que muchos de los fenómenos interesantes que pretendemos estudiar en las ciencias sociales son endógenos, es decir, difíciles de atribuirlos a un factor causal en particular, mas aun cuando muchos de ellos son de naturaleza no observable. Así por ejemplo, si uno esta interesado en evaluar el impacto de las instituciones socialistas en Cuba sobre su crecimiento se enfrentaría a problemas de doble causalidad (o sea, el crecimiento también afecta a las instituciones), error de medición (como medir la calidad institucional sin tener como referencia a algo que consideremos como “buenas” instituciones) y sesgo de selección (hay países que se auto seleccionan en función a factores no observables, y eso explicaría su crecimiento mas que las instituciones). Dados estos problemas de endogeneidad, hay que buscar exogeneidad a fin de explicar las diferencias observadas en términos del outcome de interés.

El caso coreano ofrece una ventaja única en esa dirección. Antes de la guerra de Corea, las dos coreas constituían una unidad y por tanto compartían los mismos factores observables y no observables. Luego con la división, se produjo una introducción de instituciones de naturaleza claramente exógena. Por un lado, en Corea del Sur se introdujo instituciones de propiedad privada, mientras que en Corea del Norte se experimento lo propio con instituciones socialistas. Siendo homogéneas en cultura, población, y demás factores no observables, es difícil argumentar que las diferencias en términos de crecimiento se debieran a otra cosa que no sean exactamente la diferencia en instituciones de propiedad privada, por lo que tranquilamente puede tomarse a Corea del Norte como el escenario contrafactual para Corea del Sur (es decir, que hubiera pasado con Corea del Sur si se hubiese introducido instituciones de carácter no capitalista) y visceversa. Con los datos de Angus Maddisson (disponibles en su pagina web en la Universidad de Gronigen), reconocido historiador económico, uno puede trazar la divergencia observada en las dos coreas tras su separación. Con esos datos he armado el grafico siguiente (hacer click para ampliar). Las diferencias son significativas. La evidencia sugiere que las instituciones de propiedad socialista son responsables de la mala performance de Corea del Norte.


La nueva economía política moderna y la literatura institucionalista han venido explotando este tipo de entornos no experimentales para identificar el efecto causal de, por ejemplo, las instituciones sobre el crecimiento. De hecho, el ejemplo de Corea se lo tome prestado a Daron Acemoglu, Simon Johnson y James Robinson, probablemente los economistas que están expandiendo más la frontera en esa dirección. Por ejemplo, en un justamente famoso articulo (ver aquí), estos autores aprovechan un “experimento natural”, la introducción de instituciones occidentales en el nuevo mundo por medio de la colonización, para evaluar el rol de las instituciones de propiedad sobre el desarrollo. De acuerdo con ellos, la estrategia de colonización seguida por los europeos estuvo determinada, en parte, por el clima al que se enfrentaban a la hora de colonizar una región. En aquellos lugares en donde la dureza del clima y las enfermedades ambientales se expresaron en altas tasas de mortalidad, los europeos establecieron instituciones de carácter extractivo, esto es, instituciones que no aseguraban la protección de los derechos de propiedad ni protegían a los individuos contra la expropiación del gobierno. El objetivo de estas instituciones se reducía básicamente a transferir los recursos de las colonias hacia los países colonizadores al menor costo posible. Por otro lado, en aquellas colonias con un entorno climático favorable, los colonizadores estuvieron más dispuestos a replicar las instituciones de sus países de origen, poniendo gran énfasis en la protección de los derechos de propiedad y en el establecimiento de contrapesos contra la acción del gobierno. Para estos autores, en los países que fueron colonias han persistido el tipo de instituciones con las que nacieron. Usando una estrategia de variables instrumentales y usando como instrumento la tasa de mortalidad de los colonizadores en el nuevo mundo, los autores estiman que el impacto de las instituciones de propiedad privada sobre el desarrollo es positivo.

Bueno, me desvié un poquito de mi objetivo con esto último, pero creo que la idea clave esta. Tengo la impresión que el caso de Corea ilustra claramente el punto de que la introducción de instituciones de propiedad socialistas tiene un efecto empobrecedor. ¿Es cierto ello en todos los casos? No, por las razones discutidas en el post sobre Popper. Es lo que se conoce en esta literatura como “problema de validez externa”, esto es, no podemos extender acríticamente los resultados de este caso a otras situaciones concretas. Volviendo a mi punto sobre las críticas al Consenso de Washington, espero que haya quedado claro que me parece inadecuado evaluarlo del modo que se suele hacer. Lo correcto seria tratar de establecer un escenario contra-factual, es decir, tratar de establecer que hubiera pasado en la región si es que no se hubiera optado por las reformas de mercado. ¿Hubiésemos crecido más? ¿Se hubiera reducido la desigualdad? Ciertamente, la construcción de un escenario contra-factual en este caso -y en las ciencias sociales en general- es muy complicada, pero precisamente por esa misma razón deberíamos ser más cuidadosos a la hora de evaluar -usualmente de forma negativa- la performance del modelo de mercado vigente en la región sin tener evidencia empirica seria.

En resumen, si queremos ser serios con la crítica al modelo “neoliberal”, deberíamos ser capaces de construir un escenario-contrafactual en donde podamos demostrar que se pudo haber logrado una mejor performance en términos de crecimiento y equidad en un escenario alternativo. Hasta ahora las críticas han ido por otro lado, no constituyéndose por tanto en argumentos sólidos como para cuestionar el modelo de desarrollo vigente desde un punto de vista conceptual.

Lecturas recomendadas
Sobre el enfoque de resultados potenciales y toda la literatura relacionada, las notas de clases de Jas Sekhon, profesor del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de California en Berkeley, son de lo mas interesante desde el punto de vista de las ciencias sociales. Especialmente recomendado para los que se dedican a las ciencias políticas en el Perú, tan pocos rigurosos con los métodos estadísticos y los datos, adictos al método del “verso”. Aquí el Syllabus: http://sekhon.berkeley.edu/causalinf/causalinf.pdf

Otro buen curso sobre el tema, es el ofrecido por Adam Przeworski del Departamento de Política de la Universidad de Nueva York. Aquí el Syllabus:
http://www.nyu.edu/gsas/dept/politics/grad/syllabi/G53.2129_przeworski_s05.pdf
Este mismo autor, originalmente un marxista analítico, ha escrito extensivamente sobre el tópico, indicando sus limitaciones. Encuentro recomendables los siguientes papers:
“Is the Science of Comparative Politics Possible?” In Carles Boix and Susan C. Stokes (eds.), Oxford Handbook of Comparative Politics. New York: Oxford University Press.
http://politics.as.nyu.edu/docs/IO/2800/isthescience.pdf
“The Last Instance: Are Institutions the Primary Cause of Economic Development?” European Journal of Sociology 45(2): 165-188
http://politics.as.nyu.edu/docs/IO/2800/archives_2004.pdf
“Identifying the Causal Effect of Political Regimes on Employment.”
http://politics.as.nyu.edu/docs/IO/2800/amsterdam.pdf

Otro autor importante, es Gary King, profesor del Departamento de Gobierno de la Universidad de Harvard. Un articulo relevante es el siguiente:
“When Can History be Our Guide? The Pitfalls of Counterfactual Inference”
http://gking.harvard.edu/files/counterf.pdf

A partir de estas referencias, el lector puede seguir por su cuenta. He privilegiado las referencias en ciencias políticas debido a la enorme debilidad que hay en la academia peruana al respecto. Por ejemplo, en la maestría de la PUCP, uno no encuentra un buen curso de métodos cuantitativos! Es increíble!
http://www.pucp.edu.pe/content/pagina42.php?pID=776&pIDSeccionWeb=25&pIDContenedor=779&pIDIdiomaLocal=1&pIDReferencial=

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