El neoliberalismo según Eduardo Zegarra

Hace unas semanas, por medio de un correo, me enteré de la publicación del libro de Eduardo Zegarra, investigador de GRADE, “Objeciones al modelo neoliberal. Economía y política en el Perú del siglo XXI”. Me llamó la atención el texto del prologo del libro, en particular este párrafo, tomado del blog de Zegarra:

“Pero ¿qué es el modelo neoliberal entonces?. Lo planteo en varios de los artículos, pero en síntesis se puede definir como la predominancia del mercado sin regulación como único y sagrado mecanismo asignador de recursos; un patrón de crecimiento centralista y primario-exportador; el debilitamiento de las organizaciones políticas y del tejido de organizaciones sociales; y las graves limitaciones en la capacidad estatal para proveer a la población de servicios de calidad (educación, salud, seguridad, justicia) y regular eficazmente la actividad económica y el desarrollo territorial del país.”

No he leído el texto de Zegarra, tan solo el prólogo. Sin embargo, la forma en que Zegarra define el neoliberalismo es, por decirlo menos, un poco heterodoxa y confirma la critica que he sostenido repetidamente respecto a cómo al neoliberalismo se le suele achacar todos los males que tiene el Perú. Ahora resulta, si seguimos la definición de Zegarra, que con la aplicación del modelo de libre mercado en el Perú se estableció también un “patrón de crecimiento centralista y primario-exportador”, como si nuestro país hubiese sido descentralizado y con un patrón de crecimiento distinto al basado en la producción de materias primas antes de 1990. Resulta, además, que las organizaciones sociales y políticas eran fuertes antes de los noventa y que el Estado era efectivo en la provisión de bienes públicos, y todo ello se perdió con la aplicación del modelo de libre mercado.

Definir al modelo de libre mercado de ese modo, poniendo en el paquete problemas de desarrollo de larga data del país (problemas que, además, han caracterizado a la sociedad peruana independientemente del modelo de desarrollo específico), es una buena forma de crearse un muñeco de paja al cual pegarle a nuestro antojo. El único problema con ello es que estamos ante una definición tendenciosa y prejuiciosa. Algo que, supongo, los intelectuales serios deberían evitar.

Solidarios y vigilantes (Susana dixit).

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Filed under Falsos Profetas, narradores de cuentos

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