Los chamanes o sobre la actitud pseudocientífica en el Perú

Hace un tiempo atrás, el filósofo argentino Mario Bunge, en una entrevista al Clarín, decía lo siguiente:
“Brujos y chamanes los hay en todas partes: en el comercio, en la universidad. Pero, desde luego, prosperan más en el Tercer Mundo que en el Primero.” Bunge se refería a la predilección que existe en algunos países de la región por el cultivo de posturas pseudocientíficas e irracionales como “…alquimia, astrología, caracterología, comunismo científico, creacionismo científico (recientemente rebautizado como “diseño inteligente”), grafología, memética, ovnilogía, parapsicología, psicoanálisis.” De ahí que no sea casualidad que en el Perú un psicoanalista como Bruce goce de tanto prestigio e inclusive la haga de analista político. A ello, yo le añadiría también a aquellos analistas que, a pesar de haber sido entrenados en una disciplina científica como la economía, adoptan una actitud pseudocientífica a la hora de elaborar proposiciones respecto a un aspecto relevante de la realidad social. A estos analistas podemos llamarlos, siguiendo a Bunge, chamanes.

¿Cómo identificar a un chaman? Podemos aplicar los mismos criterios que Bunge nos sugiere para identificar una pseudociencia, pero aplicados a la actitud académica del analista mas que a un campo de conocimiento en particular. Aquí va la lista sugerida:
“1. Invoca entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles al examen empírico, tales como fuerza vital, alma inmaterial, superyó, creación divina, memoria colectiva y necesidad histórica.

2. Es crédula: no somete sus especulaciones a prueba alguna. Por ejemplo, no hay laboratorios homeopáticos ni psicoanalíticos. Corrección: en la Universidad de Duke funcionó el laboratorio parapsicológico del botánico J. B. Rhine; y en la de París existió el laboratorio homeopático del Dr. Benveniste. Pero ambos fueron clausurados cuando se descubrió que habían cometido fraudes.

3. Es dogmática: no cambia sus principios cuando fallan ni como resultado de nuevos hallazgos. No busca novedades, sino que queda atada a un cuerpo de creencias. Cuando cambia lo hace sólo en detalles y como resultado de disensiones en la grey.

4. Rechaza la crítica, matayuyos normal en la actividad científica, alegando que está motivada por dogmatismo o por resistencia psicológica. Recurre pues al argumento ad hominem en lugar del argumento honesto.

5. No encuentra ni utiliza leyes generales. Los científicos, en cambio, buscan leyes generales.

6. Sus principios son incompatibles con algunos de los principios más seguros de la ciencia. Por ejemplo, la telequinesia contradice el principio de conservación de la energía. Y el concepto de memoria colectiva contradice la perogrullada de que sólo un cerebro individual puede recordar.

7. No interactúa con ninguna ciencia propiamente dicha. En particular, ni psicoanalistas ni parapsicólogos tienen trato con la neurociencia. A primera vista, la astrología es la excepción, ya que emplea datos astronómicos para confeccionar horóscopos. Pero toma sin dar nada a cambio. Las ciencias en sí forman un sistema de componentes interdependientes.

8. Es fácil: no requiere un largo aprendizaje. El motivo es que no se funda sobre un cuerpo de conocimientos auténticos. Por ejemplo, quien pretenda investigar los mecanismos neurales del olvido o del placer tendrá que empezar por estudiar neurobiología y psicología, dedicando varios años a trabajos de laboratorio. En cambio, cualquiera puede recitar el dogma de que el olvido es efecto de la represión, o de que la búsqueda del placer obedece al “principio del placer”. Buscar conocimiento nuevo no es lo mismo que repetir o siquiera inventar fórmulas huecas.”

No es muy difícil encontrar chamanes en el Perú. Junto a un grupo reducido de analistas muy capaces, co-existe una amplia de variedad de analistas poco serios y con actitud pseudocientífica. El gran problema con estos analistas es que desacreditan la profesión y contribuyen a generar corrientes de opinión que no están basadas en el uso de evidencia científica. Son, por tanto, problema serio y no estaría mal empezar una campaña parecida a la de “adopta tu congresista”. Podríamos llamarla “adopta a tu chaman”. Podríamos empezar con analista de la República que cree que esta “demostrado” que el modelo neoliberal ha llevado a un incremento de la desigualdad en el Perú sin tener data concluyente al respecto.

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Filed under Bunge, Chamanes, narradores de cuentos, Pseudociencia

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