Sobre las verdades de la Comisión de la Verdad

Ha pasado ya cerca de cinco años de la entrega del informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). No es mi propósito hacer una evaluación de su impacto, aunque si considero importante reconocer su aporte a la comprensión del proceso de violencia política que enfrento nuestra sociedad entre 1980 y 1993. Creo que el documento producido por la comisión será un punto de referencia obligatorio por todo aquel interesado en comprender lo que sucedió en aquellos años.

Sin embargo, debo confesar que no me siento del todo cómodo con alguna de las grandes “verdades” que muchos desprenden del informe y que se asumen muchas veces sin mucha critica. De partida, como buen popperiano me cuesta asumir de partida que sea factible asir la verdad así de fácil: como diría Popper, solo podemos conocer el error, pero podemos aproximarnos a la verdad por medio de procesos de ensayo-error. La CVR nos ofrece una interpretación valiosa de lo que paso, pero es solo eso: una aproximación. Mas evidencias, hipótesis más potentes y mejores datos deberían permitirnos lograr progresivamente una mejor comprensión del fenómeno. Las verdades de la CVR deberían ser consideradas, en el mejor de los casos, como respuestas tentativas y perfectibles.

Reconocer lo anterior no debe poner en tela de juicio el principio básico de respeto a los derechos humanos que corresponde garantizar a toda democracia. El que el informe sea perfectible no cambia en nada el hecho de que en el Perú ocurrieron crímenes execrables de lesa humanidad, ni mucho menos da cabida a justificaciones como las que uno escucha de los críticos acérrimos a la causa de los derechos humanos en el Perú. Los responsables de dichos crímenes, sean de Sendero Luminoso o de las Fuerzas Armadas, deben ser llevados ante la justicia para que respondan por las acusaciones que se le imputan, garantirles su derecho básico a defenderse y mandarlos a prisión en caso este demostrada la comisión de los crímenes de los que se les acusa. Tan simple como eso.

Dicho esto, voy al propósito central de este post. Una de las conclusiones centrales del informe de la CVR es que Sendero Luminoso es considerado como el principal responsable del número de víctimas mortales del proceso de violencia que ocurrió en el país (54% del total). Esta cifra es el resultado de una extrapolación a partir de casos documentados por la CVR. En varios post, Silvio Rendón ha discutido la metodología utilizada por el informe. En particular, Silvio resalta lo siguiente:

“Existe una gran discrepancia entre los números de casos reportados en el Compendio estadístico y el Anexo 2 (ver enlaces arriba). En el primero (Compendio, página 84) los casos reportados a la CVR son:

TOTAL 22507, SL 12564, Estado 7260, Autodefensa 466, MRTA 339, Otros 1878

En el segundo (Anexo 2, página 25), los casos reportados a la CVR, Defensoría del pueblo y ONG de DDHH son:

TOTAL 24692, SL 9243, Estado 11564, Otros (incluye Autodefensa y MRTA) 3885.
Una discrepancia inmensa, con una fuerte recomposición de los responsables. Y aquí estamos hablando de casos documentados, no de extrapolaciones.”

Más adelante, indica:
“Hay, pues, tres grupos de cifras:

*22507 casos reportados por la CVR, con los que se hacen detallados gráficos, mapas y cuadros y sustentan el análisis cuantitativo y cualitativo de la CVR;

*24692 casos reportados por la CVR, Defensoría y ONG de derechos humanos, con los que se realizan las extrapolaciones, pero que se habrían omitido en el análisis posterior; y

*69280 casos extrapolados, que darían un estimado del total de víctimas mortales del conflicto.
Los tres en un mismo informe.”
Las Extrapolaciones de la CVR 2 en el Gran Combo Club.

Lo que a mí me queda claro es que los resultados finales de la CVR son sensibles a cambios en sus supuestos básicos; esto es, no son robustos. Desde un punto de vista metodológico, los investigadores que realizaron las estimaciones están en todo su derecho de asumir los supuestos que estimen convenientes. El asunto es que, como indica Silvio, el supuesto clave es que la CVR tomo como referencia los casos que documentó para realizar sus extrapolaciones, asumiendo que sus cifras de casos documentados de víctimas eran de mejor calidad que las recolectadas por los organismos de DDHH y la Defensoría del Pueblo, las cuales indicaban que el Estado era el principal responsable. Entonces, la cifra que indica que Sendero es el principal responsable depende críticamente del supuesto indicado. Si asumiéramos que las cifras de la Defensoría del Pueblo y los organismos de DDHH son las correctas, entonces serian los agentes del Estado los principales responsables.

Confieso que me llama mucho la atención ver como los partidarios de la CVR se apresuran en señalar a Sendero Luminoso como el principal responsable del numero de víctimas del conflicto armado. Pareciera como si con ello pretendieran proteger de algún modo el contenido del informe ante la crítica interesada de quienes justifican las violaciones cometidas por los agentes del Estado como el “costo” que había que pagar por la pacificación. Creo que la evidencia que tenemos es controversial, pues tenemos dos fuentes que arrojan resultados distintos y en cada una de ellas el responsable principal es distinto. Por lo tanto, me atrevería a sugerir que, ante la carencia de mejores datos, lo mejor sería dejar abierta la puerta a nueva evidencia futura y no poner mucho énfasis en una “verdad” cuyo fundamento estadístico no es robusto a cambios en sus presupuestos fundamentales.

Siendo las cosas así, no deberíamos negar la posibilidad de que los agentes del Estado hayan sido los principales responsables. Esto es cierto si es que dejamos de lado extrapolaciones controversiales y nos concentramos en casos documentados. Me da la impresión que el descubrimiento de nuevas fosas debería –como la ocurrida en el caso de Putis- incrementar el número de victimados por parte de agentes del Estado. Si esto es así, y teniendo un indicador menos controversial como el número de casos documentados, deberíamos estar preparados para re-escribir la historia reciente reconociendo que fue el Estado el principal victimario en el conflicto interno.

Paradójicamente, aun la izquierda más radical parece temerosa en reconocer lo anterior, tal vez por temor a que se le recuerde la cercanía ideológica que tuvo con Sendero. Quienes han tenido la oportunidad de leer este blog podrán dar fe que no tengo mucha simpatía por nuestra izquierda, por lo que difícilmente podría ser acusado de izquierdista radical (de hecho, se me ha acusado de neoliberal tan solo por haber trabajado para el Banco Mundial). Y aunque repudio a Sendero y a buena parte de la izquierda que creyó en la lucha armada como estrategia de transformación social, no puedo dejar de reconocer que tengo la sospecha de que la responsabilidad de las fuerzas del orden en términos de víctimas del conflicto armado estaría subestimada.

Sobre la discusión metodológica, ver los siguientes post de Silvio al respecto:

http://grancomboclub.blogspot.com/2007/08/derechos-humanoscaviares.html

http://grancomboclub.blogspot.com/2007/09/los-enemigos-de-la-cvr.html

http://grancomboclub.blogspot.com/2007/07/otra-vez-los-guarismos-de-la-cvr.html

http://grancomboclub.blogspot.com/2007/01/los-guarismos-documentados-por-la-cvr.html

Nota:
Gracias a Silvio Rendón por los intercambios electrónicos sobre el tema. Foto tomada de la pagina de APRODEH.

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Filed under CVR, DDHH, Popper, Violencia Politica

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