Líneas de Pobreza para Dummies (II)

4) A partir de los patrones de consumo observados en la población de referencia, se procede a valorizar la canasta básica alimentaria. Este proceso tiene varias etapas. En principio, se establece, para cada uno de los ítems de la canasta, el número de gramos per-capita consumidos en un día (ejem: cuantos gramos de arroz consumo en el día, que en el caso de la costa urbana es 179 gramos), tomando en cuenta las diferencias de consumo en cada uno de los dominios geográficos. Con la información sobre el número de calorías que hay en cada gramo (3.6 calorías por gramo en el caso del arroz), se estima luego el número total de calorías para cada uno de los ítems que componen la canasta (642 calorías siguiendo el ejemplo). Dicha cifra es ajustada de modo tal que sea consistente con valor de calorías que estimamos en la primera fase del proceso (es decir, a la suma de todas las calorías de la canasta, se le aplica un factor de modo tal que se ajuste con el agregado que se estimo al principio para cada uno de los entornos geográficos). Finalmente, con este valor ajustado, se computa el valor de la canasta utilizando un conjunto de precios implícitos (me parece tomados de la misma encuesta), los mismos que toman en cuenta tanto las diferencias entre los precios de cada uno de los ítems como las diferencias de precios entre los diferentes dominios geográficos. Teniendo las cantidades de calorías y su precio, el paso siguiente es simplemente estimar su valor. El resultado final será el valor de cada ítem de la canasta, y la suma total de todos los ítems de consumo será el valor de la canasta minima alimentaria diaria.
5) Finalmente, si uno multiplica por 30 el valor anterior, entonces obtendrá –como por arte de magia- el valor de la línea de pobreza extrema. Esta solo considera a los bienes alimentarios. Para estimar la línea de pobreza total, aquella que no solo considera a los bienes alimentarios, no existe en la literatura un método completamente satisfactorio que nos permita decidir que otros bienes deben ser considerados indispensables más allá de los alimentos. Una solución avanzada por la literatura es estimar la relación existente entre el gasto alimentario y el gasto total, conocida como el coeficiente de Engel. A partir de esta relación, se estima la extensión del componente no alimentario de la canasta y con ello la línea de pobreza total.
Esta es, de forma algo apretada, el procedimiento utilizado para calcular las líneas de pobreza, aquí en el Perú y en la mayoría de los países del planeta. Volviendo a los comentarios de mi estimado Dino, diría que ciertamente un valor de la línea de pobreza aparentemente bajo debe causar mucha extrañeza para quienes tienen el lujo de tener necesidades situadas más allá de las estrictamente alimentarias. Sin embargo, tienen mucho sentido para quienes no pueden cubrir en el peor de los casos cubrir el costo de su alimentación.
No debemos olvidar tampoco, que las familias más pobres son más numerosas. Cuando decimos que una familia conformada por 8 miembros es pobre, estamos diciendo que no llega a alcanzar un nivel de gasto mayor a 1800 soles.
Bueno, ahí lo dejo por ahora.
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Filed under INEI, Pobreza

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